Por: José Amador/ Director del periódico Alta Gama
En la República Dominicana, se observa el regreso de una preocupante tendencia: el chantaje mediático. Cada vez que se vislumbran cambios en el tren gubernamental, emerge un patrón preocupante. Grupos de individuos autodenominados periodistas entran en acción, desplegando críticas que parecen estar motivadas por intereses oscuros más que por un genuino compromiso con la verdad. Esta serie de acontecimientos pone de manifiesto cómo el ejercicio de la libertad de prensa puede ser manipulado para fines de chantaje y desinformación.
Esta táctica involucra a presuntos periodistas que critican de manera irresponsable a aquellos funcionarios que se niegan a ceder al chantaje de intercambio de publicidad por silencio. con posibles cambios en el gobierno de Luis Abinader, esta tendencia ha resurgido, desencadenando una cacería de funcionarios que se ven coaccionados a promover publicidad en medios controlados por elementos cuestionables dentro del mundo de la comunicación.
Autodenominados Periodistas desplegados con la misión de criticar de manera irresponsable a aquellos funcionarios que no ceden al chantaje. Esta preocupante dinámica socava la credibilidad de los medios de comunicación y pone en riesgo la calidad de la información a la que tienen derecho los ciudadanos.
El periodismo tiene la responsabilidad fundamental de actuar como un contrapeso ante el poder y de mantenerse independiente de influencias externas. La manipulación de la información con fines de chantaje no solo debilita la integridad del periodismo, sino que también perjudica la salud democrática de la nación. La sociedad dominicana merece una prensa imparcial y libre que brinde una cobertura transparente y objetiva de los acontecimientos políticos.
Es un llamado a la acción para proteger la calidad y la imparcialidad de la información que llega a los ciudadanos, reafirmando así los principios democráticos fundamentales.




















