Por/José Amador/director del Periódico Alta Gama
“Los partidos políticos son la base de la democracia. Aunque usted no simpatice por el PLD, nunca puede desear que ese partido desaparezca; al contrario, siempre es bueno tener partidos fuertes para que nunca aparezca un improvisado de la política con rivetes de dictador. Por lo tanto, ‘Nadie quiere que el PLD desaparezca, pero sí pedimos que el expresidente Danilo Medina renuncie. Luego del desempeño vergonzoso del PLD y su candidato presidencial, Abel Martínez, en las elecciones presidenciales, donde el PLD obtuvo un 10% de los votos, lo más recomendado es que ese partido pida la renuncia del presidente de ese partido, el expresidente Danilo Medina, quien, acompañado de un grupo de dirigentes desfasados y con cuestionamientos por supuestamente haber caído en la corrupción, ha destruido ese partido. Lo mejor es que todos renuncien para que ese partido se renueve.'”
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha sido una fuerza política significativa en la República Dominicana, desempeñando un papel crucial en la gobernanza y el desarrollo del país durante décadas. Sin embargo, los resultados de las últimas elecciones presidenciales, donde el PLD obtuvo un humillante 10% de los votos, ponen de manifiesto una crisis profunda que requiere una respuesta contundente e inmediata.
El desempeño del candidato presidencial Abel Martínez, aunque meritorio en otros contextos, no logró captar el respaldo necesario del electorado. Este fracaso no es atribuible únicamente a su campaña, sino que refleja una descomposición interna más amplia dentro del PLD. La figura del expresidente Danilo Medina, quien ha liderado el partido con una influencia significativa, se encuentra en el centro de esta crisis. Bajo su liderazgo, el partido ha enfrentado numerosos escándalos de corrupción y ha perdido el contacto con las bases y las demandas del pueblo dominicano.
Es imperativo que Danilo Medina considere seriamente su renuncia a la presidencia del PLD. Esta no es una cuestión de abandonar un barco que se hunde, sino de permitir una renovación auténtica y necesaria. La permanencia de Medina y de otros dirigentes cuestionados en el liderazgo del partido representa un lastre que impide la recuperación y el resurgimiento del PLD como una opción viable y confiable para los dominicanos.
El PLD necesita un cambio de rumbo, una renovación de sus cuadros directivos y un replanteamiento de su visión y misión. Los líderes actuales, muchos de ellos acusados de corrupción y de prácticas políticas desfasadas, deben dar un paso al costado. Solo así se abrirá espacio para nuevas ideas, nuevos líderes y una nueva conexión con el electorado.
La renuncia de Danilo Medina y su equipo no debe interpretarse como una derrota personal, sino como un acto de responsabilidad política. Es un paso necesario para restaurar la confianza en el partido y para ofrecer a los dominicanos una alternativa política que refleje sus aspiraciones y necesidades.
La historia del PLD merece ser escrita con páginas de progreso y justicia, y para ello, es imprescindible un liderazgo nuevo y comprometido con los principios democráticos y la transparencia. Solo así el PLD podrá resurgir con fuerza y dignidad, representando de manera auténtica los intereses del pueblo dominicano.




















