Por: José Amador/ Director del periódico Alta Gama
La palabra “honestidad” atacada con campaña negativa por Rodríguez Marchena
La palabra “honestidad”, empleada por el presidente Luis Abinader para calificar su gobierno y respaldar su reelección presidencial de cara a las elecciones de 2024, supuestamente está siendo objeto de ataques por parte de Rodríguez Marchena, según una fuente que conversó con la redacción del periódico Alta Gama. Según esta fuente, Rodríguez Marchena estaría utilizando comunicadores que previamente se beneficiaron durante su gestión en la Dirección de Estrategia y Comunicación Gubernamental (DIECOM).
Estos comunicadores parecen estar involucrados en la búsqueda de información que podría arrojar «SOMBRAS» sobre los funcionarios de la administración de Abinader. La estrategia incluye críticas lanzadas por estos comunicadores, en su mayoría sin sustento de pruebas y envueltas en un mar de mentiras con pocas verdades. Además, se incorpora un grupo de cuentas de Instagram y Twitter para difundir este contenido de manera amplificada.
El estratega de comunicación y miembro del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Roberto Rodríguez Marchena, asumió como director de comunicación del equipo de campaña del candidato presidencial de esa organización, Abel Martínez.
El anuncio de la incorporación de Rodríguez Marchena, parecía, en un primer momento, una decisión de rutina. Sin embargo, lo que ha ocurrido desde entonces plantea serias preocupaciones.
En lugar de centrarse en propuestas políticas y debates constructivos, parece que la nueva estrategia de comunicación se ha orientado hacia una campaña de desprestigio contra funcionarios del actual presidente, Luis Abinader.
La estrategia de Rodríguez Marchena parece enfocada en socavar la credibilidad del gobierno actual, esto plantea preguntas sobre si la campaña de Abel Martínez está dispuesta a recurrir a tácticas de desinformación y difamación.
Las mentiras y la difamación pueden parecer tácticas efectivas en el corto plazo, pero a largo plazo, perjudican no solo a quienes las implementan, sino también a la misma democracia. Cuando la confianza en los líderes y en las instituciones se socava mediante la desinformación y los ataques infundados, todos perdemos. La política basada en la verdad y en la presentación de soluciones sólidas es esencial para construir sociedades más fuertes y cohesivas, donde las decisiones se tomen de manera informada y responsable.




















