Por: José Amador/ Director del periódico Alta Gama
El discurso del presidente Luis Abinader durante su rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional del pasado 27 de febrero ha generado una serie de reacciones entre economistas y políticos en República Dominicana. En particular, el término “Pollo Index”, utilizado por el mandatario para ilustrar el poder adquisitivo de los dominicanos, ha generado controversia.
Por un lado, el economista Haivanjoe Ng Cortiñas ha señalado que el análisis de los precios de la canasta básica permite comprobar el alto nivel de inflación que afecta a la economía del país. Por otro lado, el diputado Omar Fernández ha calificado el término como una “sátira” sobre la crisis económica que enfrentan los dominicanos. Ver ahora, estas perspectivas contrastantes ofrecen una visión compleja de la situación actual en la República Dominicana.
En este contexto, el economista Henri Hebrard ha señalado que aunque el salario mínimo ha aumentado en los últimos años, la inflación sigue siendo alta y se necesitan políticas para enfrentarla. En este sentido, ha destacado el anuncio del presidente Abinader de impulsar un aumento salarial por encima de la inflación acumulada de los últimos dos años.
La pregunta que surge entonces es: ¿Es el “Pollo Index” una broma o una realidad para los dominicanos? La respuesta depende de cómo se mire la situación económica del país. Por un lado, es cierto que el salario mínimo ha aumentado en los últimos años y que, en teoría, los dominicanos pueden adquirir más alimentos con su sueldo. Sin embargo, también es cierto que la inflación sigue siendo alta y que muchos productos de la canasta básica han aumentado considerablemente de precio.
En este sentido, el “Pollo Index” puede ser una herramienta útil para medir el poder adquisitivo de los dominicanos, pero también puede ser visto como una forma simplista de abordar un problema complejo como es la inflación y el costo de la vida.
En conclusión, el “Pollo Index” es una muestra más de la creatividad del pueblo dominicano para encontrar soluciones a sus problemas cotidianos, pero también es una llamada de atención para que el Gobierno y los economistas trabajen en políticas que permitan mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El aumento salarial anunciado por el presidente Abinader es un paso en la dirección correcta, pero aún hay mucho por hacer para enfrentar la inflación y el alto costo de la vida en el país.




















