Por: José Amador/ Director del periódico Alta Gama
“La hipocresía del PLD: Promesas rotas y demandas vacías”
En la historia política de la República Dominicana, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha sido un protagonista destacado durante décadas. Sin embargo, su gestión de 20 años en el poder dejó un amargo sabor de boca para los residentes de Santo Domingo Este, quienes vieron cómo su desarrollo y bienestar fueron relegados a un segundo plano. Ahora, con apenas tres años en el poder, el gobierno del presidente Luis Abinader enfrenta demandas de mejoras por parte del mismo partido que gobernó sin cumplir sus promesas.
Resulta irónico y hasta cínico escuchar a los representantes del PLD, quienes enarbolan la bandera de la exigencia de obras y mejoras para la comunidad, cuando durante su larga administración no hicieron más que sumergir a Santo Domingo Este en un mar de promesas incumplidas y corrupción desenfrenada. Es difícil olvidar la falta de inversión en infraestructura, la escasa atención a los servicios básicos y el desdén hacia las necesidades de los ciudadanos que se vivieron bajo su mandato.
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El PLD, un partido que fue expulsado del poder debido a los escándalos de corrupción y la impunidad que caracterizaron su gestión, ahora pretende pintarse como los salvadores de la patria y defensores de la transparencia. Sin embargo, resulta evidente que sus palabras están vacías de autenticidad y sus intenciones se limitan a recuperar el poder perdido.
La falta de autocrítica por parte de los miembros del PLD es alarmante. Parecen haber olvidado que la corrupción y la impunidad que denuncian ahora fueron implementadas por ellos mismos durante su tiempo en el gobierno. Es como si intentaran borrar su pasado manchado, maquillando su imagen con discursos populistas y demandas exageradas.
Es comprensible que los ciudadanos de Santo Domingo Este sientan indignación ante estas manifestaciones del PLD. Han sido testigos directos de la incompetencia y la falta de compromiso de este partido político, que prometió mucho y cumplió poco. La comunidad merece más que palabras vacías y promesas incumplidas.
Es hora de que los dominicanos sean cautelosos y exigentes con los políticos que gobiernan su país. No podemos permitir que aquellos que demostraron su incapacidad y su falta de honestidad vuelvan a tomar las riendas del poder. Debemos aprender de la historia y no permitir que la hipocresía política se convierta en la norma.




















