POR: José Amador/ Director del periódico Alta Gama
El pasado 27 de febrero, el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, presentó su discurso de rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional. En este evento, Abinader compartió con la población dominicana los logros y desafíos que su gobierno ha enfrentado durante su primer año en el poder.
Recientemente, el exministro de la Presidencia, Lisandro Macarrulla, ha salido en defensa del discurso de Abinader y ha validado cada una de las cifras presentadas por el mandatario. Macarrulla ha calificado estas cifras como reales y ha asegurado que la República Dominicana es la envidia de muchos países latinoamericanos debido a la estabilidad política y los indicadores macroeconómicos y sociales que presenta.
Sin embargo, es importante recordar que los discursos políticos, especialmente los de rendición de cuentas, deben ser recibidos con cierta dosis de escepticismo y análisis crítico. Es comprensible que Macarrulla, como exfuncionario del gobierno de Abinader, defienda los logros del mandatario y su gestión. Sin embargo, es importante que como ciudadanos, no nos dejemos llevar por el entusiasmo del momento y evaluemos cuidadosamente las cifras y afirmaciones presentadas.
Es cierto que la República Dominicana ha logrado importantes avances en términos económicos y sociales en los últimos años. Sin embargo, aún enfrenta importantes desafíos en áreas como la corrupción, la desigualdad y la inseguridad ciudadana. Es importante que el gobierno de Abinader siga trabajando en estas áreas y que se mantenga el compromiso de transparencia y rendición de cuentas.
En cuanto a la posible reelección de Abinader en el venidero proceso comicial de 2024, es importante recordar que la democracia se fortalece cuando existen múltiples opciones y voces en el proceso electoral. Los ciudadanos deben tener la oportunidad de evaluar cuidadosamente a cada candidato y sus propuestas, y elegir libremente al que consideren más capaz de liderar el país.
En conclusión, el discurso de rendición de cuentas de Luis Abinader y la validación de Lisandro Macarrulla son un recordatorio de la importancia de la transparencia y el análisis crítico en la política. Como ciudadanos, debemos estar atentos a las cifras y afirmaciones presentadas por nuestros líderes y evaluar cuidadosamente su desempeño y compromiso con el bienestar de la población. Solo así podremos construir un país más justo y próspero para todos.




















