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OPINIÓN SALUD

Nosotros, los pacientes de tinnitus, estamos pagando un alto precio por tener frente al sistema de salud a un grupo de funcionarios incapaces e indolentes del “dolor” ajeno.

Nosotros, los pacientes de tinnitus, estamos pagando un alto precio por tener frente al sistema de salud a un grupo de funcionarios incapaces e indolentes del "dolor" ajeno.

Santo Domingo, R.D. – En República Dominicana, miles de ciudadanos viven atrapados en un infierno silencioso y desatendido: el tinnitus. Este trastorno auditivo —caracterizado por zumbidos, chasquidos o pitidos persistentes que sólo escucha quien lo padece— es invisible para los demás, pero implacable con quienes lo sufren. La falta de respuesta del sistema de salud ha convertido esta condición en una condena diaria.

“Vivimos con un ruido constante dentro de nosotros, pero lo más ensordecedor es el silencio de las autoridades”, expresó con dureza José Amador, director del periódico digital Alta Gama y paciente diagnosticado con tinnitus crónico.

Con voz quebrada pero decidida, Amador denunció la indiferencia institucional y la incapacidad técnica y humana de los funcionarios del sistema de salud, a quienes acusó de ignorar el sufrimiento de miles de dominicanos. “Nos sentimos completamente abandonados. No hay protocolos, no hay tratamientos asequibles, y sobre todo, no hay voluntad”, sostuvo.

Uno de los puntos más críticos de la denuncia se centra en el alto costo de los dispositivos auditivos especializados. “Unos audífonos adecuados pueden costar hasta 2,500 dólares, y los seguros médicos en este país no cubren ni un centavo. Es inaceptable que la salud auditiva sea tratada como un lujo, cuando es una necesidad básica para vivir con dignidad.”

El tinnitus no solo afecta el oído: ataca el sueño, la concentración, la estabilidad emocional y la salud mental. “Es como tener una alarma encendida las 24 horas del día. Muchos terminan deprimidos, ansiosos, o aislados porque nadie comprende lo que vivimos”, agregó Amador, visiblemente afectado.

Desde Alta Gama, el comunicador hizo un llamado directo al presidente Luis Abinader, al Ministerio de Salud Pública y a la SISALRIL. “No pedimos compasión, pedimos acción. Necesitamos que el tinnitus sea reconocido como una condición incapacitante y que se garantice acceso a diagnósticos, terapias, apoyo psicológico y dispositivos auditivos a través del sistema de salud o los seguros.”

En otros países, como España, Alemania y Estados Unidos, ya existen protocolos especializados para el manejo del tinnitus, incluyendo la terapia sonora, el acompañamiento psicológico y la cobertura parcial o total de audífonos especiales. En República Dominicana, por el contrario, ni siquiera hay una línea de atención o información pública sobre el tema.

“El abandono es total. Estamos pagando un precio altísimo: económico, emocional y mental. El Estado tiene que escuchar este grito, porque el tinnitus no mata, pero te destruye por dentro”, afirmó Amador.
Desde el periódico Alta Gama, se reafirma el compromiso con las causas olvidadas y con la salud como un derecho humano integral. “La salud auditiva también importa, y el silencio del Estado está haciendo más ruido que el tinnitus mismo”, concluyó.

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