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OPINIÓN • POLÍTICA

“El gran miedo de la oposición política de RD, es que la logística económica se pierda en el camino, sabiendo los encargados que van a perder.”

"El gran miedo de la oposición política es que la logística económica se pierda en el camino, sabiendo los encargados que van a perder."

Por/José Amador/director del Periódico Alta Gama

Para nadie es un secreto que el único día que tienen importancia los delegados electorales es el día de las elecciones. El próximo domingo 19 tenemos elecciones presidenciales y congresuales. Es costumbre que se mueva mucho dinero, que es bautizado como la famosa ‘logística’, para mover a los votantes y para pagarle a las estructuras que se forman para ese día de las elecciones. Pero hay un problema: como está todo definido y el triunfo del presidente Luis Abinader y su partido PRM es evidente, el gran miedo de la oposición política es que ese dinero se pierda en el camino y no llegue a las manos de los dirigentes políticos.

El dilema para la oposición radica en la seguridad de estos recursos. Con una derrota casi asegurada, según las encuestas y la percepción general, surge el temor de que estos fondos no cumplan su propósito. La posibilidad de que el dinero “se pierda en el camino” es una preocupación real y legítima. Los delegados electorales, cuya relevancia se centra exclusivamente en el día de las elecciones, juegan un papel crucial en este engranaje. Sin embargo, la certeza de una derrota podría desincentivar su participación activa y comprometida, aumentando el riesgo de malversación de fondos.

Este escenario pone en evidencia un problema estructural en la política dominicana: la dependencia excesiva del dinero para movilizar votantes y operar el día de las elecciones. La logística económica, en este sentido, refleja una debilidad democrática, donde la capacidad de un partido para competir no solo depende de sus propuestas o de la confianza que inspire en el electorado, sino también de su poder económico.